Uno, dos, tres, cuatro. Uno, dos, tres, cuatro. Arriba, abajo. A un lado, al otro yyy respiramos…. Una vez más, respiramos profundo y finnn!!!
¿Hace cuanto que no escuchas estas instrucciones de parte de tu “personal”, de tu profe del gym o del entrenador de tu club? Si uno no encuentra respuesta, lo que está sucediendo con uno es que el estilo de vida que lleva, lo mantiene inmerso en una “cancha” sin entrenamiento, donde sus obligaciones de estudio y/o trabajo lo condicionan sedentariamente. Cada vez tenemos menos espacio y menos tiempo, pero el estrés nos absorbe si no encontramos un cable a tierra que demande movimiento y fortalezca nuestra salud.
Un cuerpo creado para moverse
Hacer ejercicio es vital, una herramienta de aprendizaje constante, ya que si se experimenta desde la niñez, aporta toda una serie de valores para el desarrollo de: las personalidades y la seguridad en relación a la fuerza de voluntad que demanda, para llegar a la “meta” con esfuerzo y superación constante.
Argentina es una país con numerosísimos espacios verdes, plazas y parques, donde se montan ciclo vías y recorridos para que los aficionados se ejerciten. Los menos seguidores requerimos de un “empujón” para que la fuerza de voluntad fluya, desde unos kilitos de más hasta la detección de alguna enfermedad, y en ese momento nos animamos a más y “vamos con todo” para lograr el objetivo. También están los gimnasios con clases rítmicas o musculación, los salones de baile o clubes deportivos, donde los más practicados son: fútbol, voley, basket, jockey, natación y tenis.
Cocinando disciplina
La actividad física es el ingrediente básico de una “receta sana”, alejada de riesgos, que van desde la drogadicción hasta el alcoholismo y las malas compañías. Además, reduce el tiempo que una persona puede dedicarle a la compu o la tv, uno deja de estar quieto y con la mirada puesta en una pantalla, al educarse integralmente por medio de una disciplina sumamente necesaria para la salud propia y la de nuevas generaciones.
Sólo se trata de dar el primer paso, ponernos en movimiento buscándole la vuelta… y vamos a escuchar felices el “Uno, dos, tres, cuatro. Uno, dos, tres, cuatro. Arriba, abajo. A un lado, al otro yyy respiramos…. Una vez más, respiramos profundo y finnn!!!”
