Octubre 26, 2008...5:48 pm

El musiquero cordobés

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Ilustración de Quino

Ilustración de Quino

 

Do – Re – Mi – Fa – Sol – La – Si

Si – La – Sol, Si – La – Sol

¿Te suenan estas notas? Muy básicas, ¿no? Es que se trata de las enseñanzas de un secundario “a pura flauta”, donde la profe comenzaba con el ritmo de “Popeye” y terminaba con el del “Himno Nacional”. A partir de este momento muchos adolescentes descubren su pasión por la música, otros lo hacen a través de su búsqueda perseverante para encontrar “su destino” a nivel profesional.

 

Argentina, país de músicos

 

Del país han salido grandes artistas en el rubro, desde Charly García hasta Mercedes Sosa, desde Mariano Mores hasta Diego Torres, quienes han tomado o dictado clases en algún momento de sus vidas. Hay mucho por aprender y es uno quien decide la mejor manera para hacerlo, acorde a sus convicciones, gustos y comodidades: con un maestro particular (quizás encontrándolo en los clasificados o por recomendación), tomando clases en academias especializadas, como “autodidactas” siguiendo las instrucciones de algún cancionero (como “Letras con Acordes”) o navegando en páginas de Internet (www.lacuerda.net, en castellano y www.ultimate-guitar.com en ingles, por ejemplo).  

 

Aprendiendo en mi ciudad

 En Córdoba, existe la posibilidad de formar a los más pequeños y adolescentes durante su primaria y secundaria, en el Centro de Educación e Investigaciones Musicales “Collegium”, apostando por un aprendizaje integral para enriquecer la competencia intelectual y expresiva de ellos, educándolos mediante el juego y el ejercicio de la creatividad.

Por otra parte, en el predio de La Ciudad de las Artes, se despliega el Conservatorio Provincial de Música “Féliz T. Garzón”- que tiene sus puertas abiertas para la formación de músicos profesionales e instrumentistas en las especialidades de: violín, viola, violoncello, contrabajo, arpa, guitarra, flauta traversa, oboe, clarinete, fagot, trompeta, corno, trombón, saxofón, percusión, piano y canto.
También se fomenta la enseñanza musical en academias que ofrecen cursos de canto y vocalización, instrumentos (piano, guitarra, batería, entre otros), talleres de sonido o de tipo musical para los niños. Lo hacen mediante ciclos, que pueden ser iniciales o avanzados, según el caso, y brindan la posibilidad de concretar eventos que le dan lugar a la primera experiencia y la práctica constante de un contacto con el público, tal es el caso de La Escuelita, Flashmi o Pneuma.

 

Y se abre el telón

 

Así, los “especialistas del sonido” pueden ejercitar su pasión durante su vida, quizás encontrando su rumbo y siguiendo sus propios pasos a nivel independiente o contando con la ayuda de instituciones como La Clavija, un taller que además de formar se encarga de “ubicar” a los músicos de distintos estilos en una serie de producciones y trabajos, tal como lo señala su Director General y Socio, Raúl Giro, “le llevamos el ritmo a los eventos sociales o corporativos”.

 

Estas son sólo algunas de las posibilidades de crecer profesionalmente si a lo que uno le interesa es la música y quizás aprender más que el “Si -La -Sol“ del principio…

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